Última actualización: 05/01/2010

 

   
 

 

"En 1955, un grupo de militares (del que participé siendo soldado conscripto) efectuó una expedición con el objetivo de alcanzar el Comando del Ejército. El primer paso fue ingresar al aljibe que existe en el patio de la Mayoría, detrás de la entrada o guardia de prevención. Desde la cisterna del aljibe y por un túnel que allí nace, de 1,60 m. de altura y 80 cm. de ancho, que se desplaza a unos 25 a 30 m., llegamos a otro túnel que se desplaza de noreste a sudoeste (hacia la parte del anegadizo) al que ingresamos para dirigirnos hacia la ciudad. Este túnel tiene unos 3 m. de alto por otro tanto de ancho, construido con piedras, ladrillos y cal, y con piso de piedra o ladrillo. Luego de organizarnos y de ordenar el Tte. 1ro. a cargo del grupo, Jorge Oscar Ribet, que bajo ningún motivo hiciésemos uso del arma de fuego, comenzamos el desplazamiento en fila india que encabezaban el oficial jefe, los oficiales subalternos, los suboficiales y los cuatro soldados que íbamos llevando el equipo y parte del armamento. Nos alumbrábamos con linternas que portaban los que marchaban adelante. En algunas zonas el aire se tornaba pesado y, a pesar de que estábamos en invierno, el calor se hacía insoportable en el interior del túnel. Según supe más tarde, el problema tenía su origen en la obstrucción de alguno de los aljibes existentes en la superficie, que hacían de tiraje del aire. Dos problemas me tuvieron preocupado durante todo el trayecto: la existencia de gran cantidad de huesos humanos (reconocidos por las calaveras) diseminados a lo largo del recorrido, y la presencia de alacranes, particularmente suspendidos en la parte superior de la bóveda, subidos unos a otros formando verdaderos enjambres. Entre la tarea de eludir los esqueletos y cuidarnos de que algún alacrán nos cayera encima, rápidamente se nos pasó el tiempo que insumimos en recorrer casi 1.500 metros, que es la distancia que hay entre el Escuadrón de Comunicaciones y la Plaza Sáenz Peña. Estando debajo de ella, más precisamente de su parte media, debimos regresar a la Unidad al no poder continuar avanzando debido a un derrumbe, al parecer, bastante extenso. De regreso en la Unidad Militar fuimos detenidos y encarcelados. Los soldados estuvimos 45 días en celdas para luego ser distribuidos en otras unidades como castigo, al tenerse en cuenta que sólo habíamos cumplido órdenes de un superior. Demás está decir que el objetivo que llevaban los militares en aquella incursión de 1955 (después del golpe contra Perón del mes de junio) era exclusivamente militar: apoderarse del Comando de la 2da. Brigada de Caballería Blindada."

Miguel Ángel Mernes
 
     
 
 
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Los túneles de Paraná
2008